A Whiter Shade of Pale

A Whiter Shade of Pale. Recordando a Procol Harum. 8 de Junio de 1967. Juan Calle 2012
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lunes, 23 de junio de 2008

Entrevista con Lalo Borja

Lalo Borja. After Tiziano. By Sahara Borja. England 2005

Lalo Borja aún caleño y cargado de nostalgias y de intensidades de la vida, ha estado la mayor parte de los últimos 30 años persiguiendo a la fotografía. Fruto de esa relación tormentosa y apasionada como a menudo sucede con los grandes amores, Lalo ha sido como el amante que entre huidas y regresos, ausencias y furiosos reencuentros, continua seducido por el maravilloso claro oscuro que solamente le puede dar la película tanto en su paisajes urbanos y rurales, como en muchos de los estupendos retratos de artistas, personajes y gente del común plasmados en su estilo muy personal por cierto; logrados con la ayuda de sus cámaras análogas; sus eternas y fieles compañeras de aventuras y no podía faltar, con la discreta pero definitiva complicidad del cuarto oscuro. De esta manera, este artista -fotógrafo empuja hasta los límites el rango tonal de sus imágenes logrando detalles por ejemplo en las sombras que según él no es posible en un medio digital.

El Chiripazo. San Sebastián, España.1998

Desde 1973 entre Toronto, Cali, San Francisco, una pausa en España, San Francisco y otra vez Cali y estos últimos siete años en Inglaterra, este fotógrafo encontró en la docencia la manera de transmitir su fascinación por la imagen latente a la gente joven, encontrando en la educación un sentido de realización espiritual y tranquilidad en lo material, que ha combinado con un buen número de exposiciones de fotografía en San Francisco, Cali, España y la más reciente en Inglaterra en el 2004, una exposición compuesta en su mayoría de fotografías tomadas en Colombia y Ecuador llamada "Presencias". Exhibición muy completa lograda con el apoyo del Instituto Cervantes y las Embajadas de Colombia y España en Londres para
conmemorar el Día de la Hispanidad.


Very Distant Relatives.


La Entrevista

JC_ Cuál fue ese “momento decisivo” para hablar en términos de Cartier-Bresson que motivó el giro del periodismo a la fotografía?

LB: No creo que hubo un “momento decisivo” per se. Hubo una progresión continuada durante diez años de trabajo periodístico, que al final de los cuales se torna más analítico y que, dotado de un propósito específico, adquire cuerpo en el retrato. La fotografía fue el génesis de mi trabajo periodístico ya que comencé a trabajar desde el principio como fotógrafo. Es necesario añadir que la experiencia de vivir en San Francisco, una ciudad con un enorme índice per cápita de artistas, propició esta situación de manera favorable.

JC_ Una de las constantes en tu trabajo fotográfico ha sido ese recinto misterioso y mágico. El cuarto oscuro. Ha variado esa forma de trabajar y procesar los materiales entre los días de Toronto trabajando para la prensa como técnico de laboratorio hasta hoy, como profesor de Fotografía?

LB: En absoluto. Continúa vigente hasta este día. Creo que la proximidad y la intimidad que se desarrolla en el cuarto oscuro con los negativos que uno ha producido hace que el espacio adquiera otras dimensiones, tanto a nivel personal como artístico. De hecho, pienso que el cuarto oscuro, ese recinto mágico que tú llamas, ha sido fundamental en mi trayectoria. Es algo que me ha mantenido a flote en las duras y en las maduras, en Toronto, en Cali, en San Francisco y ahora en Inglaterra.

San Sebastián. Long Street.1988

JC_ 35 años de estar metido en la fotografía no es cualquier cosa. En medio de tantos cambios tecnológicos me cuentas que tus cámaras son una “clásica” Rolleiflex de dos lentes y una Hasseblad de finales de los 70´s. Nunca se te ha ocurrido entrar en la carrera por tener lo último en tecnología?

LB: No, y no pienso hacerlo. Creo que uno se apega a lo que le produce beneficios y yo estoy demasiado marcado por mi trabajo tradicional de negativo y químicos en el cuarto oscuro como para cambiar a estas alturas. Es posible que esto sea un resabio de mi parte puesto que el placer que encuentro en ver aparecer paulatinamente una imagen en la superficie del papel, mientras flota en el revelador como quien descubre un sobreviviente de un naufragio en la playa, no me lo produce lo que encuentro viendo y haciendo cosas con la magia ultramoderna del photoshop. Conste que tengo una cámara digital, pero ésta la uso por la mayor parte en tomar instantáneas o para tener un registro de mis niños jugando en el jardín con el gato. De todas formas, en mis viajes y para lo que considero realmente importante, mis retratos y mis caprichos, lo hago en película de formato mediano.

La Mudita. Cali. 1995

JC _ Los días de Cali a mediados de los 80´s. Me pregunto si esa época bohemia gozada y sufrida entre vapores de alcohol de Cali a mediados de los 80´s, continuó de alguna manera en San Francisco?

LB: Claro, y eso me costó mi matrimonio con Laura, la madre de Sahara, mi hija mayor. Yo quise continuar con esa marcha que venía desde Cali y en el fondo fué un disparate. Me tomó tiempo reconocer que la francachela tropical tenía que quedar atrás.

Leibovitz.2003

JC _ En la época de San Francisco entre el 84 y el 95 fue donde empezaste a descubrir y refinar le gusto por los retratos. Como abordabas a esas personalidades como Robert Frank y Annie Leibobitz ¿ O socialmente frecuentabas ese mundillo de los artistas que facilitaba el acceso a ellos ?

LB: No, el único mundillo que frecuentaba era el de mi sala y mi cocina, escenario de cientos de noches de bohemia con amigos poetas y pintores y fotógrafos. Gente como Leibovitz y Frank, viven por supuesto, en otros mundos. A Leibovitz la conocí en San Francisco en 1985 en la apertura de una de sus exposiciones, antes que se hubiera convertido en el monstruo sagrado que ha llegado a ser. Luego habría de verla en el grado de mi hija Sahara, en Vassar College, en el Estado de Nueva York, en 2003. Recuerdo que me senté en primera fila, ya que me había lagarteado un pase de prensa y al mirar a mi lado allí estaba ella, pues su compañera, la escritora Susan Sontag, era la encargada del discurso de graduación de esa promoción. Intercambiamos saludos y una que otra palabra de reconocimiento de mi parte y antes que el ambiente se enrareciera le solicité dejarme fotografiarla, a lo que ella accedió de manera muy formal.

A Robert Frank lo encontré mientras ambos fotografiabamos un concierto de Punk, en San Francisco en 1984, en contra de Reagan y sabiendo que esa cara la conocía de algún sitio impreciso me le acerqué y le pregunté que quién era.

Me dijo, “Yo soy Robert Frank”, como quien pide una gaseosa en la tienda de la esquina. Fue muy afable y me dejó fotografiarlo, con la advertencia de hacerlo rápido, “ya que detesto posar”, según sus propias palabras. La cara del fotógrafo, que me venía atormentando sin poderla ubicar, la había visto cuatro años antes en la Universidad de Berkeley, en California, en una gran retrospectiva de Richard Avedon; de allí mi inquietud. Un gran honor, por supuesto, ya que es Robert Frank uno de los pocos a quienes debo el haberme decidido por esta nuestra profesión, al encontrarme con unos de sus libros, muy temprano luego de mi llegada al Canadá en 1973.

El Mundo Patasarriba_Molly.San Francisco 1990

JC. España. En algún momento estuviste a punto de abandonar la fotografía. Y te fuiste a España. Y volviste a SF rejuvenecido y comprometido. Que te hizo cambiar de idea?

LB: Simplemente el haber descubierto que es necesario ver las cosas con ojos nuevos. Es posible que la cotidianidad te vicie la mirada y tengas dificultad en mirar las cosas con el entusiasmo de los primeros días, de cuando acabas de descubrir algo y encuentras alegría en todo lo que miras a tu paso. Eso sucedió en el País Vasco, San Sebastián, donde llegué con las maletas y la mirada cansada de tanto trasegar la bohemia inacabable de San Francisco. Es allí, donde me reencuentro con mi deseo de fotografiar, de escudriñar, de reproducir la realidad. Desde luego que tuvo mucho que ver, en gran parte, la belleza física de la ciudad, su arquitectura, sus vericuetos y sus misterios. Pero era lo que en ese momento necesitaba para cambiar de curso, para enrumbar mis velas en la dirección opuesta de la rumba y dedicarme a trabajar con disciplina, con ansia de producir en serio y de creerme verdadero.

De regreso en San Francisco supe que había asistido a una catarsis visual, por llamarlo de alguna manera, que lo que me tenía impedido de avanzar era mi temor de confrontar en serio mi profesión. Europa me hizo sentir como un hombre perteneciente al nuevo mundo, lejos de la piedra monumental y los recovecos medievales y me hizo extrañar terriblemente los espacios abiertos de California, de saberme perteneciente al continente Americano, en todo su extensión, no únicamente de Estados Unidos de América, se entiende.

Monika Herrán. Fotógrafa Caleña.2000

JC _Por qué después de 11 años en SF vuelves Cali? De esta época tus retratos reflejan cierta madurez y el estilo más definido. Utilizabas luz natural, de ventana como así parece. Además tienen cierta planeación pero también el fresco ingrediente de la informalidad. ¿Como organizabas estas sesiones de fotografías?

LB: Regresé a Cali porque me vi con 45 años y quise estar cerca de mi madre, que ya estaba entrada en años. Además tenía muchos deseos de mostrar mi trabajo en Colombia. Para entonces ya llevaba más de diez años trabajando el retrato y mi estilo, cualquiera que éste sea, había entrado por la senda que las circunstancias habían dictado. Es decir, se veía bien, había llegado a un punto donde los cabos ya estaban todos atados y no quedaba nada por atar, fotográficamente hablando.

Siempre que he podido he usado luz natural, es el elemento con que las cosas se ven mejor aunque, por supuesto, cada vez que la ocasión lo ha exigido he usado el flash electrónico. Mi trabajo ha tenido siempre una gran ayuda de mis amigas las ventanas. En cuanto a planeación, a menos que sea un trabajo de estudio y sobre todo si hay dinero de por medio, siempre he sido muy consciente del trabajo preliminar y las condiciones de luz, de la ambientación, de ubicación y demás. Cuando trabajo para mí mismo, sin que haya la presión económica de por medio, entonces allí siempre habrá de imperar lo que tú llamas, de manera tan elocuente, el fresco ingrediente de la informalidad.

Las sesiones siempre las he organizado buscando a los personajes en los que estoy interesado, visitando o llamando por teléfono, a través de amigos o como ha sucedido en tantas ocasiones, a partir de un encuentro casual, pero que en el fondo, pienso yo, tiene algo de cósmico, ya se veía venir.

María Fernanda Cardoso. San Francisco.1993

JC _ Entras a la Universidad que fue como la antesala de lo que vendría luego como Profesor en Inglaterra. En el Canterbury College. Pero seguirías en el tema de lo análogo. ¿ Cuál es la actitud de tus alumnos en relación a la presión digital vs la película.?

LB: Mis alumnos son en su mayoría jóvenes de los 16 a los 20 años y son casi todos, con escasas excepciones, ávidos practicantes de la fotografía digital. Mi trabajo consiste en mostrar las posibilidades de la fotografía tradicional, análoga, el revelado, la copia en cuarto oscuro y la búsqueda de los tonos, riquismos en las sombras, como sólo lo logran las sales de plata. Al menos mientras llega la hora de cambiar al sistema digital del todo. Eso es algo que veo posible en los próximos tres o cuatro años, ese cambio total. Es recompensante encontrar dos o tres jóvenes cada año que encuentran con facilidad el diálogo análogo y en sus dos años de pre-universitario desarrollan un hondo sentido por el ejercicio de la imagen tradicional. Con esas pocas respuestas me siento bien pago. Esos pocos portafolios, aquellos que me hacen sentir envidia, bien sea de la buena o de la mala, validan mis rabietas y mis angustias de profesor.

Sastre . Cuenca Ecuador

JC_ La Vida Familiar. Hoy en Inglaterra llevas una vida tranquila y familiar con tu esposa y pequeños hijos. Como te sientes después de veinte y tantos años volver a ser papá?

LB: Eso es algo extraordinario a pesar que ahora pienso que uno debe ser padre cuando se es joven ya que los nenes no respetan el dolor de la espalda ni el cansancio de los vejestorios a las cinco de la tarde; cuando lo único que quieres es echarte patas arriba en el sofá y darte una merecida siesta mientras ellos necesitan que les cambien los pañales.

Para conocer más sobre Lalo Borja: http://www.laloborja.co.uk/

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Hasta la Próxima,

Juan Calle



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1 comentario:

cristimedellin dijo...

yo tengo guardada una fotografía que nos tomó lalo borja en el año 1979, cuando acababa de parir mi cuarta hija, estaba llegando de New York, y mi compañero Ramiro lo llevo a casa, me levanté, desperté a mis cuatro hijitos y son unas fotografías para la posteridad.Amo a lalo y su lente!!!